Gafas violetas · reflexiones · storytime

Clichés, tropos y arquetipos que odio, parte 1. «No soy como las demás chicas», «no te puto pilles» ¡y muchos más!

¡Muy buenas, cónyuge de la aventura!

En días de verano como hoy, en los que me he quemado la cara, los brazos y parte del cerebro, me gustaría poder contratar a alguien que gestionase y crease parte del contenido del blog y redes por mí. Luego miro mi pobre monedero, más desinflado que un gato callejero sin lombrices intestinales, y me digo que no puede ser.

Me doy un par de palmaditas suaves en las mejillas con la intención de ahuyentar mi somnolencia, pero no funciona, entre otras cosas porque están quemadas y me duelen, así que me tambaleo hasta el escritorio y veo esa entrada que mi yo del pasado dejó a medio preparar y no puedo hacer otra cosa que darme las gracias.

Hoy no me voy a centrar en dar consejos de escritura ni opiniones que nadie me ha pedido sobre novelas. Hoy vengo a desvelar un poquito más sobre mí. En concreto vengo a hablarte de un pequeño grupo de cosas que odio. Y a pesar de que tengo bastante de lo que hablar, te garantizo que son pocas en comparación con todas las cosas de las que me podría quejar, porque a veces puedo llegar a ser bastante snob y desagradable.

Hoy voy a hablarte de los clichés y arquetipos que más detesto dentro de cualquier obra de ficción (novelas, series, películas, videojuegos…), esos tropos que me hacen poner los ojos en blanco y dejar la experiencia a medias porque vaticino que no me traerá nada bueno, nada más que cringe y ganas de dedicarle una artículo de diez mil palabras señalando por qué todo eso que se muestra en la obra en cuestión es un error.

No sé cuántas entradas voy a hacer de esta temática, lo que sí te puedo adelantar es que la lista es bastante larga y, obviamente, también me gustaría publicar su contraparte positiva.

¿Cuáles son esos clichés de la ficción que más odio?: ¡muchos! Pero vayamos poco a poco para que esto no se haga bola.

*

1. Manic pixie dream girl

El personaje femenino idealizado y más plano que la suela de unas Vans.

Se da principalmente en obras escritas por hombres. Te repiten constantemente lo única, especial, inteligente, guapa y genial que es esta chica aunque no lo lleguemos a ver en ningún momento, ya que sus únicas cualidades es ser guapa, algo aniñada y un poco «rarita» (por cosas tan locas como teñirse el pelo de colores o gustarle el cine clásico, madre mía, súper original).

El protagonista (o el autor) se obsesiona con este personaje y parece que a cada momento esté delante de ti esperando que le digas lo genial y especial que es porque, por supuesto, no es como las demás.

Esta chica cambia la vida del protagonista desde el primer intercambio de miradas, aunque para ella no haya significado nada y él solo sea un tío más que se cruza en su camino. Su relación no será sencilla, ya que ella guarda un secreto o tiene algunos problemas que lo complicará todo. En ocasiones no acaban juntos y actúa como un mero instrumento transformador para el protagonista, ya que no tiene trama propia ni desarrollo.

«Las Manic Pixie Dream Girls están ahí para ayudar a los hombres inseguros a perseguir su propia y egoísta felicidad, y como sus protagonistas nunca maduran, los hombres tampoco lo hacen».

*

2. La chica única y detergente que «no es como las demás»

Este cliché me parece taaan misógino.

«No es/soy como las demás». ¿Quiénes son las demás? ¿El resto de chicas del mundo? ¿Las conoces a todas? ¿Qué tiene/s de especial?, ¿que no usas tacones, te gusta leer, eres tímida y reservada? ¡Hay mil mujeres como tú!

Sal de esa burbuja. Libérate de la misoginia interiorizada que te hace pensar que el resto de chicas del mundo son 100% el concepto de feminidad que tienes en la cabeza y no las consideres menos válidas por adaptarse a la preformance que les han forzado a seguir. Y, de todos modos, creo que el mundo ha avanzado bastante como para saber que ser una persona interesante no es incompatible la feminidad.

Sé que este tipo de personajes suele crearse para adolescentes más «marginales», entre muchas comillas, a las que les cuesta encajar para que se sientan identificadas, pero no creo que les haga ningún favor, ¡mucho menos si ese «no es como las demás» solo sirve para atraer la atención de tooodos los personajes masculinos de su alrededor y pintar como una frívola desagradable a cualquier otra mujer que sea el polo opuesto de la protagonista.

Para alabar las virtudes de una mujer no es necesario insultar a todas las demás.

*

3. Instalove

A menos que haya una historia que lo justifique, como por ejemplo, reencarnaciones, vidas pasadas o un número musical espectacular, no es un cliché que me guste, especialmente si no hay intercambiado ni una frase.

Durante una conversación breve, si es muy acertada, puedo entender que se despierte cierto interés, o si es un musical y cantan (si cantan me creo cualquier cosa). Pero no hablemos de amor, por favor, ni de dejarlo todo por esa persona.

Este instalove a menudo se confunde también con la atracción física y de nuevo: no es lo mismo. Que alguien te ponga horny no quiere decir que te hayas enamorado.

*

4. Estereotipos de género, en general

La chica cándida e inocente; el chico violento que es una piedra emocional y trata a la protagonista como un niño de cinco años que quiere llamar su atención, solo que mucho más peligroso.

Ella, que lo aguanta todo por amor. Él, que promete cambiar (y nunca lo hace).

Ella, que siempre cuida. Él, el protector (debe protegerla de otros hombres y de su vida social para intentar aislarla, porque normalmente el mayor peligro para ella es él mismo). Él, que se ve obligado a demostrar lo macho que es frente a otros tíos, ya que al mínimo conflicto se encara y golpea a otros. Ella, que espera ser «rescatada» por este energúmeno y un largo etc.

¿Soy la única que siente ganas de vomitar?

*

5. El chico malo machista «encantador»

Este personaje que resulta tan desagradable que ni siquiera sé por qué le gusta a la protagonista o a las lectoras.

Ah, sí, porque ha sido bendecido por la virgencita de los abdominales y/o el santo patrón de los ricachones (y mediante la socialización femenina nos hacen creer que este tipo de especímenes son atractivos cuando la realidad es que al poco de abrir los ojos ni nos acercaríamos a ellos). Como es guapo o rico (o ambas cosas), parece que le podemos pasar por alto que sea un machista maltratador, controlador y tóxico con problemas de agresividad y sin gestión emocional.

Un personaje así no me parecería un problema si no se romantizase, pero es que estas conductas se narran como si fueran algo bonito. Se perciben en la historia (por la protagonista y las lectora) como algo romántico. ¿Alguien me puede explicar qué tiene de romántico que te controlen, te humillen, te insulten, te hagan chantaje emocional y, en general, que te traten como la mierda o como una mascota?

Me preocupa la falta de amor propio que debe tener la gente que se enamora de este tipo de tíos. Con este tipo de narrativas se crean víctimas perfectas para estos elementos.

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6. «Estoy roto, no te putopilles»

Muy de la mano con el anterior, aunque este no tiene por qué ser deliberadamente machista, solo tener traumitas que le hacen ser un rebelde y le impiden relacionarse con normalidad y comportarse como alguien de provecho, pero: tener una vida dura no te da derecho a tratar como la mierda a los demás. Y sobre todo, ninguna mujer tiene la obligación de curarte y hacerte de psicóloga aguantando maltrato hacia ella. Si sabes que estás mal busca ayuda en un/a profesional y no a la primera chica «única y detergente» que encuentres, porque te aseguro que ella tampoco está bien y después de ti quedará peor.

De nuevo, un personaje así no sería un problema si no fuera por el modo en el que sus conductas y el sacrificio de su interés amoroso se romantiza.

A este tropo también suelo llamarlo «el chico malo, pero mal».

*

7. Todos guapísimos y perfectos

¿Esa serie, esa película, ese libro, donde todo el mundo es guapísimo? ¿Por qué la gente es tan guapa en los libros? A veces me siento incómoda, siento que no son personas, solo Barbies y Kens manejados por otra persona. Además te lo repiten cincuenta veces para que no lo olvides: que si era perfecto, que si era un dios griego…

Déjame a mí decidir si el personaje es atractivo o no, no me intentes convencer de ello a cada mirada que le dediquen.

¡Dejen de sexualizar a sus personajes cuando no viene a cuento!

*

8. La damisela en apuros

No creo ni que tenga que explicar esto.

Es el personaje femenino que espera constantemente por un hombre que la rescate, ya sea de un peligro real o de la cotidianidad. En ocasiones no se vale por sí misma, en otras lo haría, pero por algún motivo el amor la anula y otras están en un término medio.

Viven tan obsesionadas por vivir una historia de amor (o por el tío del que se enamoran) que se olvidan de todo. Sí, Bella Swan, te estoy mirando a ti.

*

Y hasta aquí la primera lista de clichés que odio. ¿Cuáles son los tuyos? ¿Coincidimos en alguno?

Muchas gracias por tu tiempo. Nos vemos pronto.


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